Hoy estoy muy cansada porque me han hecho trabajar todo el día entre mi abuela y la Conqui. Primero fue mi mamá que en la mañana decretó dar vuelta los muebles de su pieza, y ahí me tuvo la tontorrona ayudándola: mientras ella daba vuelta la cama, la mesa, el librero y todos los otros cachivaches de un lado a otro, yo me metía detrás de los muebles oliendo todo y revisando que nada quedara fuera de lugar. Ella, en vez de agradecer mi ayuda, no hizo más que decir “Melí sal de ahí”, “Melí no te metas acá” y dale con tirarme la cama o la mesa encima. Por suerte yo soy más rápida que ella y alcancé casi siempre a escapar, menos cuando ella estaba con unos libros en las manos y yo pasé entre su piernas y ella tropezó y se le cayeron los libros y uno me pegó en la cabeza (por suerte fue despacio). Cada vez que la Conqui levantaba la cabeza, me miraba con cara de “¿qué haces oliendo todo?” pero yo estaba muy ocupada haciendo mi trabajo así que no le respondí nada, es tan difícil hacerl...
(Diario de una gata)