La Conqui anda de lo más pendiente del Manchi porque el sábado le descubrió un corte en su pata trasera derecha y, según ella, le preocupa que se le vaya a infectar. El sábado y ayer en la mañana lo dejó tranquilo, en “observación” según ella, pero ligerito le bajó la nuera y empezó a perseguirlo con un algodón remojado en agüita de matico porque su mamá (la de la Conqui que vendría a ser mi abuela, y más importante aún, es la mamá de la Carlota que es gata como yo y mi amiga virtual, pero esa historia se les cuento otro día) le dijo que eso era bueno para limpiar, desinfectar y cicatrizar. Pobre Manchi, la loca del algodón lo acosa cada vez que lo ve acostado de lado: él está durmiendo feliz de la vida y ¡zas! que llega ella, lo agarra de una pata y lo moja… es gracioso ver como patalea él y lo sujeta ella, los dos terminan sucios y mojados, cada uno en un rincón tratando de componer los daños causados por la “batalla”. Es bien gracioso verlos. Lo fome, es que como el Manchi está les...
(Diario de una gata)