Hay cosas que la Conqui no entiende por más que trato de enseñarle. Por ejemplo, no sabe jugar con los ratones. Yo tampoco sabía cuando era chica, pero el Manchi me enseñó y yo ahora quiero enseñarle a mi mamá… perdón, a la Conqui (no le gusta que le diga mamá porque dice que ella no es mamá de nadie y mucho menos gata). Los ratones de verdad son entretenidos porque se mueven solos, y no tengo que estar empujándolos como esa cosa verde que tengo en la casa para jugar. Si no tengo nada mejor para jugar; el verde es entretenido cuando llueve y hace frío afuera, pero cuando puedo ¡no hay nada mejor que un ratón de verdad! Me gusta esconderme entre la hierba y esperar agazapada y en silencio que alguno llegue a comer semillas, ahí saltó sobre él y lo pesco con mis dientes, lo suelto y apenas trata de huir lo muerdo de nuevo o lo engancho con mis zarpas para lanzarlo hacia arriba y pegarle el tarascón antes de que toque el suelo ¡no crean que es fácil! yo me demoré en aprender, pero ahor...
(Diario de una gata)