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Mostrando las entradas etiquetadas como gata

Cómo sacarle partido a un pisotón

¡Anoche me pisaron la cola! ¡y me dolió harto! La Conqui que fue la culpable. Ella estaba lavando los platos y yo me senté a su lado esperando que terminara para ver si me caía algún crunchi crunchi extra, y mi cola estaba ordenadamente estirada al lado de sus pies así que cuando ella terminó de lavar y quiso ir a apagar el computador se tropezó con mi cola ¡y me la pisó! yo no pude evitar soltar un “MIAAAUU” bien fuerte, y más fuerte fue el segundo cuando vi la cara de espanto de ella y caché que podía sacar ganancias del incidente: dicho y hecho, la tuve de trapero el resto de la noche y aproveché de hacerme la mártir con el Manchi ¿cómo lo hice? fácil, me escondí detrás del sillón, le tiré un par de zarpazos sin que la Conqui me viera , salí de mi escondite para ponerme en algún lugar que ella me viera y claro, el Manchi llegó a los dos segundos a devolverme el ataque, pero yo me quedé quieta agazapada como si tuviera susto y, obviamente, la Conqui que estaba con remordimiento de c...

Mi llegada

Como buena historia, debería empezar por contar mi nacimiento, pero cualquier cosa que diga sería inventada: no recuerdo nada de eso. Para mí todo empezó el 20 de septiembre del 2011 cuando conocí a la Conqui . Yo era chica, bien poquita cosa, debo haber tenido unos 4 meses; recuerdo que era un día húmedo, lluvioso, típico día sureño dónde lo único que quieres es dormir acurrucada junto a un buen fuego… Cuando ella llegó al restaurant dónde trabajaba yo estaba muerta de hambre escarbando la basura y en vez de retarme y echarme a patadas, se puso a escarbar la basura buscando algo para darme de comer, pero los perros que habían pasado antes que yo no dejaron nada, sólo un despelote de bolsas rotas y comida desperdigada por todas partes. Yo la miraba de lejos, no me fiaba de ella, en cualquier momento me podía llegar una patada o algo parecido. Ví como se levantaba y entraba al boliche, al poco rato salió con una empanada que cortó en pedacitos y yo me devoré feliz. Pasaron las horas...