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La mamá de mi mamá (y otras mamás).

Si ayer fui sólo alabanzas para mi abuela porque ella me comprendía, hoy le toca tirón de orejas por sorprenderse de que fuera yo la que entendiera. Resulta que esta mañana bajé a desayunar con mi mamá y después ella se quedó en la cocina lavando y ordenando; cuando me aburrí de esperarla mientras hacía esos trámites, subí a ver en que podía molestar a la vieja que figuraba arriba duchándose: sólo alcancé a pegar un par de saltos arriba de su colcha recién estirada, colarme adentro de su closet para tirarle algunos chalecos al suelo y levantar un poco el papel al lado de su velador porque justo cuando las iba a emprender con un osito que tiene sobre la cabecera de su cama, escuché como se aprontaba a salir del baño así que me senté en el pasillo con cara de estar aburrida contando musarañas. Buena estrategia porque cuando la veterana me vio tan sentadita ahí sola, me preguntó “¿dónde está tu mamá?” y como eso sí se lo podía responder miré hacia abajo en dirección a la cocina…. ¿me pueden creer que la viejuja se sorprendió de que yo hubiera entendido la pregunta? y también se sorprendió por mi respuesta; como no creyó que yo hubiera entendido y además respondido, se puso a gritar “¡Conquiiiii! ¡¿dónde estás?!” y como mi mamá no respondió y yo estaba dolida de que no me creyeran, bajé a la cocina a buscarla. Mi abuela más se sorprendió con eso, así que salió detrás mío; cuando yo entré a la cocina con ella siguiéndome y vio que ahí sí estaba mi mamá ¡ni se imaginan la cara que puso! su mandíbula llegó a golpear el suelo de lo que se le abrió la boca por la impresión, no podía creer yo hubiera entendido su pregunta y más encima se la hubiese respondido correctamente. Digo yo ¿la señora pensará que soy tonta? ¿creerá que no sé quién es mi mamá y que tampoco sé que su nombre es Conqui? fea actitud; si ayer sus acciones iban al alza, hoy bajaron.

Ahora que lo pienso, debo ser una gatita muy inteligente porque no tengo ningún problema en saber quién es mi mamá, y saber también que se llama Conqui. Digo, otra gatita menos lista que yo podría confundirse con eso de quién es su mamá porque mi mamá le dice mamá a mi abuela, entonces hay dos mamás pero yo sé perfecto de quién es mamá cada una: la vieja más vieja es mamá de la vieja menos vieja que a su vez es mi mamá e hija de mi abuela. ¿Qué como sabe uno quién es abuela, mamá o hija? fácil, es cosa de saber contar las arrugitas porque  mientras más tienen, más viejos. En eso los humanos se parecen a los árboles: si uno puede saber la edad de los arbolitos por la cantidad de anillos que tienen su tronco, también puede saber la edad de los humanos por la cantidad de arruguitas que tienen en su cuello… Ahora que lo pienso ¡que suerte tenemos las gatitas de que no nos salgan arrugas! debe ser por eso que siempre nos mantenemos jóvenes.

Complicado el tema de las mamás y como cada uno sabe identifica la propia, sobre todo cuando se juntan varias ¿no me creen? un par de veces en esta casa se han juntado tres mamás: mi mamá, la mamá de mi mamá y la mamá de la Mila, la Antonia, la Francisca y la Patty, y ahí es una pelotera porque son muchas mamás juntas, por suerte yo siempre sé cual es mi mamá porque es la única que comparte las pulguitas conmigo.


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